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25 N en el Norba: educando en la igualdad

Desde la Biología, las Matemáticas, la Lengua y la Literatura, la Historia, las Artes Plásticas… Siempre educando en los valores de la igualdad, el respeto y la tolerancia. Con los más pequeños, que ya empiezan a asomarse al mundo, educamos la mirada para aprender a discernir lo que es bueno para nosotros, para aprender a relacionarnos afectivamente en libertad.

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Seguimos leyendo a Francisco Brines

La poeta Aurora Luque ha escrito recientemente (El País, 16 de noviembre de 2020), que “Francisco Brines es uno de los grandes poetas mediterráneos de todos los tiempos, al lado de Calímaco, de Riba, de Cavafis, de Leopardi, de Mimnermo, de Elitis, de Safo. Y no solo por querencias puntuales visibles desde títulos como La muerte de Sócrates, Tera, Amor en Agrigento En la república de Platón, sino por la construcción de un espacio no concretamente físico pero sí sensual, sensorial, desde el que nacer al mundo y donde vivir la plenitud absoluta del amor; un lugar que la elegía añora y reconstruye más tarde en el poema“. A veces los premios sirven para algo bueno, así es que, antes de que nos invada de nuevo la rutina de los días, tiremos del hilo que nos lanza la concesión del Premio Cervantes 2020 a nuestro querido poeta y sigamos acercándonos al mundo poético de Francisco Brines. Os proponemos, como aperitivo, esta breve selección de sus poemas.

Causa del amor (Palabras a la oscuridad, 1966)

Cuando me han preguntado la causa de mi amor
yo nunca he respondido: Ya conocéis su gran belleza.
(Y aún es posible que existan rostros más hermosos.)
Ni tampoco he descrito las cualidades ciertas de su espíritu
que siempre me mostraba en sus costumbres,
o en la disposición para el silencio o la sonrisa
según lo demandara mi secreto.
Eran cosas del alma, y nada dije de ella.
(Y aún debiera añadir que he conocido almas superiores.)

La verdad de mi amor ahora la sé:
vencía su presencia la imperfección del hombre,
pues es atroz pensar
que no se corresponden en nosotros los cuerpos con las almas,
y así ciegan los cuerpos la gracia del espíritu,
su claridad, la dolorida flor de la experiencia,
la bondad misma.
Importantes sucesos que nunca descubrimos,
o descubrimos tarde.
Mienten los cuerpos, otras veces, un airoso calor,
movida luz, honda frescura;
y el daño nos descubre su seca falsedad.

La verdad de mi amor sabedla ahora:
la materia y el soplo se unieron en su vida
como la luz que posa en el espejo
(era pequeña luz, espejo diminuto);
era azarosa creación perfecta.
Un ser en orden crecía junto a mí,
y mi desorden serenaba.
Amé su limitada perfección
.

Palabras a un laurel (La última costa, 1995)

Llena de luz tus ojos,

ahora que cae el día

en las alas rasantes de los pájaros,

ahora que es miel y adelfa,

y en las cimas se vuelve adolescente

en su fragilidad, por su belleza.

Unge de luz tus ojos

y acércate al laurel, y toca en él a Dafne

que rechazó el amor,

tú que solo estimaste la vida si era amor,

y mírate, con ella, en la desgracia

de centrar las delicias de la vida

en ese peso breve del pájaro en sus ramas,

en el tierno batir de la inocencia,

en el canto feliz que suena solitario.

Y dile también que es delicia de la vida

el oscuro follaje de sus ramas,

pero que no lo fue su historia desdichada,

más triste aún que mi propia desdicha.

La última costa (La última costa, 1995)

Había una barcaza, con personajes torvos,
en la orilla dispuesta. La noche de la tierra,
sepultada.
Y más allá aquel barco, de luces mortecinas,
en donde se apiñaba, con fervor, aunque triste,
un gentío enlutado.
Enfrente, aquella bruma
cerrada bajo un cielo sin firmamento ya.
Y una barca esperando, y otras varadas.

Llegábamos exhaustos, con la carne tirante, algo seca.
Un aire inmóvil, con flecos de humedad,
flotaba en el lugar.
Todo estaba dispuesto.
La niebla, aún más cerrada,
exigía partir. Yo tenía los ojos velados por las lágrimas.
Dispusimos los remos desgastados
y como esclavos, mudos,
empujamos aquellas aguas negras.

Mi madre me miraba, muy fija, desde el barco
en el viaje aquel de todos a la niebla.

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Encuentro literario con Basilio Sánchez

Basilio Sánchez posa junto al roble que se plantó con motivo del 50 aniversario del IES Norba Caesarina. Junto a él, grabados, sus versos: “Necesito vivir en un país/ que no haya renegado de sus árboles,/ necesito vivir en una tierra que envejezca a su sombra”.

Hoy hemos vivido en nuestro centro un día muy especial: a pesar de las circunstancias actuales, que dificultan enormemente la realización de actividades complementarias, no hemos querido dejar pasar la oportunidad de celebrar este encuentro literario con el poeta Basilio Sánchez, que se enmarca dentro de las actividades literarias en institutos de enseñanza secundaria del Ministerio de Cultura y Deporte. La lectura poética de He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes ha estado precedida de una entrevista que nuestros alumnos de 4º ESO A le han hecho a nuestro poeta sobre su trabajo como médico intensivista y su experiencia al frente de la pandemia. Dicha entrevista se enmarca dentro de nuestro proyecto Librarium de este año, que lleva por titulo “Aprendiendo a trascender la adversidad” y que tiene como objetivo principal el fomento de la lectura, la escritura y la investigación en torno al concepto de la resiliencia. Tras compartir con nuestros chicos su visión de esta etapa que estamos viviendo y de aconsejarles sobre cuál debe ser su actitud -“que yo no me convierta en un vehículo de transmisión del virus entre las personas que me rodean”-, ha dado comienzo el encuentro literario con la lectura por parte del poeta de algunos de los poemas de su último libro y con un coloquio con nuestros jóvenes. De Humanismo, de las relaciones de la poesía con la pintura y con la música, de la poesía como “el buen lugar” en el que es posible resistir y vivir en armonía con el mundo, de la naturaleza como el legado que no debemos dejar de cuidar… De todo eso hemos hablado esta mañana gracias a la generosidad de Basilio Sánchez y a la sensibilidad de nuestros chicos, gracias a la grandeza de ambos.

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En los primeros días de noviembre, seguimos conociendo la poesía de Louise Glück

Enfrentarnos a la muerte de los seres queridos quizás sea una de las experiencias más trascendentales y dolorosas de nuestras vidas, y aún más en circunstancias como las que vivimos actualmente, que hacen que el dolor y la incomprensión ante la pérdida se recrudezcan. La poesía viene entonces, con su universalidad, a rellenar ese hueco de sinsentido. Allá donde la razón y la lógica no pueden llegar, porque no pueden aceptar, la poesía de Louise Glück -como ya han señalado los críticos literarios-, en su aparente y engañosa sencillez, nos alivia y nos consuela, nos recuerda que somos seres humanos y que por eso todos sufrimos: es una poesía que encierra todas nuestras vidas.

Coro C.

Semejanza final

La última vez que vi a mi padre ambos hicimos lo mismo.
Él estaba parado en la puerta de su habitación,
esperando que yo acabase de hablar por teléfono.
Que él no estuviera pendiente a su reloj
era una señal de que quería conversar.

Conversar para nosotros siempre significó lo mismo.
El decía algunas palabras, yo decía unas de vuelta.
Y en eso consistía.
Casi terminaba Agosto, hacía mucho calor, mucha humedad.
Al lado los trabajadores arrojaban gravilla fresca en la marquesina.

Mi padre y yo evitábamos estar solos;
No lográbamos conectarnos, hablar por hablar.
Era como si no existieran
otras posibilidades.

Así que ésta era especial: cuando un hombre se está muriendo,
hay de que hablar.
Debe haber sido temprano en la mañana. De un lado a otro de la calle
los aspersores empezaron a funcionar. El camión del jardinero
apareció al final de la cuadra
hasta que se detuvo para estacionarse.
Mi padre quería contarme cómo era eso de morirse.

Dijo que no estaba sufriendo.
Dijo que se había quedado esperando el dolor, aguardando, pero nunca vino.
Lo único que sentía era una especie de debilidad.
Le dije lo mucho que me alegraba, que me parecía que tenía suerte.
Algunos de los maridos se subían a sus carros para ir al trabajo.
No gente que conociéramos. Nuevas familias,
familias con niños pequeños.

Las amas de casa se paraban en la marquesina, gritando o haciendo ademanes.
Nos dijimos adiós como acostumbrábamos,
Sin abrazarnos, nada dramático.
Cuando el taxi vino, mis padres lo observaron desde la entrada,
Agarrados de las manos, mi mamá tirando besos como suele hacer,
ya que le molesta cuando una mano no se está usando.

Pero por primera vez, mi padre no sólo se quedó parado ahí.
Esta vez saludó.
Eso mismo hice yo en la puerta del taxi.
Como él, saludé para esconder el temblor de mi mano.

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Día de las Bibliotecas 2020

Una biblioteca no es solo su espacio físico, es verdad. Las bibliotecas se salen de sí mismas y se expanden y se multiplican, incluso sin proponérnoslo. Están allí donde alguien abre un libro en una tarde de domingo, al comienzo del otoño; en esa habitación donde una historia es contada a un niño que necesita sentirse acompañado antes de dormir; en una clase de Literatura en la que alguien se obstina en transmitir a sus alumnos su emoción ante algo que una vez leyó; en un club de lectura, donde nos damos cuenta de que ese libro había sido escrito expresamente para nosotros y nos sorprendemos porque a otros les ha pasado exactamente lo mismo; en la llamada telefónica de ese amigo, de ese familiar, que nos recomienda insistentemente a ese autor, a esa poeta, que no nos podemos perder…

En la mayoría de los centros educativos las bibliotecas escolares están ahora como dormidas, sus puertas, entreabiertas; su aforo, limitado; sus puestos de lectura, medio vacíos; sus estantes, esperando…

Es cierto: una biblioteca no es solo su espacio físico, pero nosotros esperamos con ilusión poder volver a entrar en ellas como antes. Y mientras tanto, seguimos leyendo a sus puertas…

Coro C.

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Nuestra compañera Pilar López Ávila, pregonera del Día de las Bibliotecas 2020

Una vez más traemos a este blog a nuestra querida compañera de Biología Pilar López Ávila, en esta ocasión con motivo de la celebración del Día de las Bibliotecas, del que será pregonera en el acto institucional que tendrá lugar en Moraleja el 23 de octubre. Felicitamos a Pilar por esta elección, tan merecida, por recordarnos que también las bibliotecas son pregoneras de “historias de amor y aventuras, de guerras y locuras, de humor e inconsolable tristeza, de vida y lugares que nunca viviremos y en los que nunca estaremos, y que solo podremos imaginar”; y por animarnos a convertirnos nosotros mismos en pregoneros de todo lo que hemos leído, visto y oído en ellas.

Podéis leer aquí el contenido completo de su pregón:

BIBLIOTECAS PREGONERAS

Pilar López Ávila

Me gustaba, cuando era más joven, escuchar al sillero.

El sillero era un hombre que iba con un fardo cargado de eneas -también llamadas espadañas, y que recogía seguramente en la ribera de algún arroyo-, voceando su oficio por las calles.

“El silleroooooo”, anunciaba a voz en grito, pregonando: “Se arreglan sillas, mecedoras, taburetes, cestos…”. A mí me encantaba asomarme al balcón y descubrirlo, su pregón lo delataba, y en una ocasión vi cómo reparaba el asiento de una de esas antiguas sillas de enea.

Había otros artesanos que pregonaban su mercancía o su oficio por las calles: el mielero, el vendedor de sandías y melones, el afilador, y en este caso era la melodía de su flauta de Pan la que pregonaba por él.

Según el diccionario, el pregón es la promulgación en voz alta de algo que conviene que todos sepan; y también es el discurso elogioso en que se anuncia al público la celebración de una festividad y se le incita a participar en ella. Por ende, el pregonero o pregonera es quien publica o divulga en alta voz los pregones y hace notorio lo que se quiere hacer saber a todos. Han sido los pregoneros, desde antaño, los encargados de anunciar los acontecimientos, de dar avisos o informar al vecindario sobre cuestiones importantes, de ofrecer servicios o mercancías.

Hasta el viento, de forma simbólica, aparece en los cuentos como pregonero. Portador de noticias, recorre las ciudades, vuela luego sobre los montes y los valles, sobre los océanos que bañan el otro lado del mundo, entra por las ventanas abiertas de las casas, atesora historias que susurra al oído de quien esté dispuesto a escucharlas.

En esta ocasión, he tenido la suerte de ser la pregonera del Día de la Biblioteca, y como tal, me he propuesto llevar a cabo lo mejor posible mi cometido, así que vengo a anunciar en voz alta, a los cuatro vientos, que las bibliotecas guardan en su seno algo muy preciado, más valioso que los diamantes de Simbad el marino, que el tesoro de un cofre escondido por algún pirata con pata de palo en una isla desierta, que las inmensas riquezas de Aladino, o que las ricas telas de la cueva de Alí Babá. Las bibliotecas atesoran, como el viento, historias de amor y aventuras, de guerras y locuras, de humor e inconsolable tristeza, de vidas y lugares que nunca viviremos y en los que nunca estaremos, y que solo podremos imaginar. Historias escritas en libros para todo el que quiera leerlas.

Hoy os anuncio la celebración de esta festividad, y quiero contaros además que las bibliotecas no son únicamente lugares donde encontrar libros, discos, películas o revistas, sino que también son pregoneras, y las personas que en ellas trabajan, las bibliotecarias y los bibliotecarios, invitan al público a participar en multitud de actividades para que esas historias lleguen lejos, más allá de los estantes y las paredes en las que se guardan.

Desde clubes donde se comparten opiniones sobre lo leído, hasta cuentacuentos para que los más pequeños escuchen las historias del viento; desde presentaciones de libros, hasta resultados de investigaciones bibliográficas, celebraciones de días relacionados con la lectura, exposiciones, charlas…

Como feliz pregonera de este día, os anuncio que leer es uno de los actos más gozosos en los que se puede embarcar una persona, os animo a que vayáis a las bibliotecas con los ojos y los oídos bien abiertos, con disposición a escuchar, ver, sentir todo lo que os quieran contar los que en ellas habitan. Y que al salir pregonéis lo que habéis visto, leído y oído, para que os convirtáis así en personas pregoneras, y vuestras palabras viajen lo más lejos posible, a los lugares a los que ni siquiera llega el viento.

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Celebramos la Semana de las Escritoras en el Norba

No están solo en nuestros libros de texto -donde faltan muchas, por cierto-, ni en las bibliotecas, ni en los carteles que anuncian el Día de las Escritoras 2020. Nuestros alumnos de 1º y 4º de ESO descubren que las escritoras también están entre nosotros, ¡en nuestro mismo centro!

Esta semana leemos en clase de Lengua a nuestras compañeras profesoras y escritoras Pilar López Ávila e Irene Sánchez Carrón.

El último poemario de Irene Sánchez Carrón
Uno de los últimos libros de Pilar López Ávila

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Entrega de premios literarios

El jueves 8 de mayo tuvo lugar en la Biblioteca del Norba la entrega de los premios literarios de 2019.

En el I Concurso de Poemas de tomo y lomo resultaron premiados los siguientes alumnos, cuyos trabajos podéis ver en este enlace.

  • Irene Barrado – 1º de ESO
  • Claudia Díaz Borrego – 1º de ESO
  • Inés de la Vega Clemente Cruz – 2º de ESO
  • Raúl Fernández Durán – 1º de ESO
  • Juan Barco Gil – 1º de Bachillerato.
  • Marcos Campos González – 1º de Bachillerato.
  • Raquel Jiménez Barra – 1º de Bachillerato.

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En el VII Concurso de Microrrelatos los premios fueron cuatro: tres en la modalidad A (ESO) y uno en la modalidad C. Quedó desierto el premio de la modalidad B (Bachillerato).  Los premiados fueron los siguientes:

En la modalidad A:

  • Irene Azabal Amarilla, de 2º de ESO A
  • Lucía Galán Gutiérrez, de 2º de ESO D
  • Rubén Moreno Terán, de 2º de ESO B

En la modalidad C:

  • María Concepción Amado Fernández.

Los microrrelatos premiados podéis leerlos en este enlace.

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